Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar, en el valle, la montaña, en la pampa y en el mar. Cada cual con sus trabajos, con sus sueños cada cual, con la esperanza delante, con los recuerdos, detrás. Gente de mano caliente por eso de la amistad, con un rezo pa’ rezarlo, con un llanto pa’ llorar. Con un horizonte abierto, que siempre está más allá, y esa fuerza pa’ buscarlo con tesón y voluntad. Cuando parece más cerca es cuando se aleja más. Y así seguimos andando curtidos de soledad, nos perdemos por el mundo, nos volvemos a encontrar. Y así nos reconocemos por el lejano mirar, por las coplas que mordemos, semillas de inmensidad. Y así seguimos andando curtidos de soledad, y en nosotros nuestros muertos pa’ que naide quede atrás. Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar, y una novia muy hermosa que se llama libertad.
Atahualpa Yupanqui